La dirección de arte interpreta la atmósfera de Julio Ramón Ribeyro a través de imágenes y composiciones que evocan sus temas recurrentes: la ciudad, la introspección y lo cotidiano. La propuesta visual se relaciona con ese universo sin replicarlo literalmente, construyendo una estética actual que conecta con nuevas audiencias.
Como parte de las distintas ediciones del concurso, se desarrollan también piezas audiovisuales que amplifican su narrativa gráfica.